La industria auxiliar del automóvil busca su futuro en la aeronáutica
Un suministrador de Seat introduce un motor de aviación de bajas emisiones
La industria española de componentes –por lo menos alguna de sus empresas- está buscando asegurar su futuro en la aeronáutica.
Este es el caso de Hofmann Innovation Ibérica, empresa especializada en ingeniería, prototipos, y estrecha colaboradora de Seat, junto a cuya fábrica tiene su sede. José Antonio Jaldo, uno de sus fundadores ha puesto en marcha un proyecto aeronáutico al que se están adhiriendo en asociación varias compañías del sector. Entre ellas, el Grupo ISN, que dirige Fermín Elizalde.
Con este motivo, el proyecto fue presentado ayer al clúster aeronáutico vasco Hegan, que se había interesado por conocerlo.
El salto de actividad está completamente justificado dado que la industria española de componentes para automóviles perdió el pasado año 38.830 empleos, al reducirse la plantilla del sector desde 208.766 hasta 169.936 puestos de trabajo, lo que equivale a un recorte del 18,40%, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Equipos y Componentes (Sernauto).
En los dos últimos años la industria de componentes ha perdido cerca de 76.000 puestos de trabajo, como consecuencia de la caída de la producción. Y en lo que se refieren a la facturación, la del año pasado fue de 22.988,1 millones de euros, un 23,29% menos que en 2008.
En lo que se refiere al nuevo proyecto enfocado al campo de la aeronáutica promovido por Jaldo, ha supuesto la creación de una nueva empresa denominada Aeroengineering, que pretende construir un nuevo tipo de motor de aviación, al que han denominado Freenox, que cumpla con las nuevas normas sobre emisiones que entrarán en vigor en 2020.
Las pruebas realizadas indican que el objetivo lo cumple con holgura, lo que no es el caso de competidores como Rolls Royce, Pratt and Whitney, General Electric… que están pidiendo una moratoria de 30 años –necesitan amortizar su actual generación de motores– antes de que se aplique la nueva regulación.
El proyecto original es del ingeniero aeronáutico chileno Christian Hertzer, que ha desarrollado esta solución para motores de aviación. Las patentes han quedado bajo el control de una nueva sociedad denominada Fipsa (Futur Investiment Partner), con sede en San Cugat del Vallés (Barcelona).
El proyecto, que ya ha sido presentado con ocasión del París Air Show, en el aeropuerto de Le Bourget, ha sido desarrollado en colaboración con la Universidad de Sevilla y la de Delft (Holanda).
Ha pasado por el Laboratorio de Mediciones de la Iata en Toronto, que lo ha incluido en su ‘libro de ruta’ de tecnologías venideras, y por el Laboratorio de Sistemas aerospaciales de la Universidad de Goergia. En estos momentos se está construyendo el módulo de pruebas para que puedan ser efectuadas por el Inta. La idea de desarrollar este motor se inició en 2005; en 2006 se hizo el plan de viabilidad y entre 2007 y 2009 se ha completado su desarrollo. La prueba de vuelo está prevista para 2014 para que, si todo va bien, la producción se inicie en 2016.
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